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miércoles, septiembre 28

TU RELOJ DE ARENA

Yo no tengo tu reloj de arena con el que el tiempo corre más que los demás, pero tengo paciencia para no perder la razón, porque es razón lo que venimos a buscar. Tener las cosas que nunca hemos tenido. Cosas simples, pequeñas, básicas, normales, sinceras, bonitas.
Cosas que nos hagan vibrar las veinticuatro horas del día, que brillen no sólo cuando nos tenemos delante; aquellas cosas que nos hagan dormir tranquilos y soñar libres.
Perdona si a veces me aturullo entre ficción y realidad y no sepa distinguir.
 A veces creo volverme loca saltando de un lugar a otro, de un momento a otro, de un beso a otro buscando pistas que me den luz.
 Pero me resisto a encontrar más indicios, quiero que seas tú la luz que me oriente y me alumbre con la claridad de tu valentía. Perdóname si a veces soy torpe y no acierto en palabras, que me conoces más por los hechos, y hechos quiero ofrecerte. Quiero nuestro ser entero puesto en este lapso, que hagamos equipo callados, que respiremos y vomitemos, que trabajemos el alma y apacigüemos la mente.
Quiero que nos conozcamos de cero homenajeando a la madrugada de
Noviembre, que nos reconozcamos con las luces y las sombras que ya sabemos, que nos comprendamos, nos cuidemos y nos ocupemos sin preocuparnos más.
Y aunque no sabemos qué pasará después, que nadie diga que no lo intentamos hasta el final.