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domingo, junio 20

FELIZ DIA PAPÁ


Quisiste despojarte de un vestido convertido en harapos
que aprisionaba tu alma libre, integra, limpia.
Mis manos sintieron la impotencia de ya no poder aliviarte,
vi. Tus ojos nublados y comprendí que querías abrir tus alas y volar.
Pensé en esos momentos que te perdía, que me abandonabas,
que ya no volvería a tenerte, que nuestras manos ya no se unirían,
No quería perderte. A vos que amabas tanto la vida,
era injusto que la muerte te llevara;
pronto comprendí que ella no te llevaba ni yo te perdía.
Que lo que quedaba en esa fría bóveda no era el hombre que yo amaba,
era solo un traje ocasional, un vestido gastado, hecho jirones.
Mi padre, mi amigo, mi compañero, el amigo, el tipo derecho,
el ser humano cabal, digno, fiel a sus principios, estaba y estará siempre conmigo.
Entonces la misma paz que vi. En tu rostro amado, en tu gesto distendido, tranquilo, se apoderó de mi alma y sentí que me estabas acompañando,
que estabas en mí y que nunca te irías.
Porque una vida de amor no se entierra, no se desvanecen en el aire, no se pierden,
se transforman en esta paz, en esta plenitud, en esta sensación de habernos entregado todo, sin dobleces, sin engaños, sin sacrificios.
Porque el amor no es sacrificio, es entrega.
Por eso hoy quiero decirte que me costó soltarte la mano,
que te agradezco el haberme apuntalado siempre,
y esa entrega tuya permaneciendo conmigo apostando a la vida a pesar de la enfermedad, y a veces del dolor;
que te amé y te amo porque no merecías más que eso,
que te amara, te adorara, te idolatrara,
porque fuiste el, el mejor padre, el mejor esposo, el mejor abuelo mi compañero entrañable, mi ángel guardián desde el momento que nací,
y ahí mismo me tomaste de la mano y ya nunca me soltaste.
Por eso y por tantos años de haberme hecho sentir importante en tu vida, feliz,
por haberme hecho crecer, amada y respetada, Gracias
aunque siempre dijimos que el amor no se agradece,
se da, se comparte, se vive, se entrega.
Nuestro amor fue así, una entrega total.
Dios te de el lugar que mereces en su universo,
en mi corazón y mi alma tenes el lugar
que solo los amores grandes como el nuestro tienen.
No siento que te fuiste
No siento que no estás
Ni siento que te perdí
sé que aún me tenes tomada de tu mano para guiarme siempre.
Simplemente quiero repetirte lo que te dije por última vez
Y lo que me dijiste en tus últimas palabras, “Hasta mañana papá que sueñes con los angelitos”
“Igualmente mi amor, te amo, mañana nos vemos”
Descansa en paz, que yo tengo en el alma
la paz que me dejaste tatuada en tu amado rostro.
Te amo