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sábado, noviembre 7

EL INSTANTE MÁGICO


El instante mágico

Es necesario correr algunos riesgos. Sólo entendemos adecuadamente el
milagro de la vida cuando permitimos que lo inesperado se manifieste.
Todos los días Dios nos da – junto con el sol – un momento en el que es
posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días intentamos
fingir que no vemos este momento, que no existe, que hoy es igual que ayer
y mañana será igual que hoy. Pero el que presta atención descubre el
instante mágico. Puede esconderse en el momento de meter la llave en la
cerradura, ya por la mañana, o en el silencio que sigue a la cena, o en
cualquiera de las mil y una cosas que nos parecen repetidas. Ese momento
existe un momento en el que toda la fuerza de las estrellas nos atraviesa y
nos permite hacer milagros.
La felicidad es a veces un don, pero generalmente es una conquista. El
instante mágico nos ayuda a cambiar, nos empuja en la dirección de nuestros
sueños. Vamos a sufrir, vamos a pasar por momentos difíciles, vamos a
enfrentar muchas desilusiones, pero todo eso es pasajero, inevitable, y
acabaremos enorgulleciéndonos de las marcas señaladas por todos los
obstáculos. En el futuro, podremos mirar hacia
atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tuvo miedo de correr riesgos.
Porque tal vez no se decepcione
nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que tienen un sueño que
cumplir. Pero cuando mire hacia atrás – porque siempre se acaba mirando
hacia atrás – va a escuchar a su corazón diciendo: “¿Qué hiciste con los
milagros que Dios sembró a lo largo de tus días? ¿Qué hiciste con los
talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste bien hondo en una fosa,
porque tenías miedo de perderlos. Por lo tanto, esta es tu herencia: la
certeza de que desperdiciaste tu vida”.
Pobre del que llega a escuchar estas palabras. Porque entonces creerá en
los milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.
Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día, y que aún existe en nuestro
interior. Este niño sabe de instantes mágicos. Podemos sofocar su llanto,
pero no podremos acallar su voz.
Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y
el entusiasmo de la infancia, la vida deja de tener sentido.
Existen muchas maneras de suicidarse. Los que intentar asesinar su cuerpo
ofenden a la ley de Dios. Los que procuran matar su alma también ofenden a
la ley de Dios, aunque su crimen resulte menos visible a los ojos de los
hombres.
Pongamos atención en lo que nos dice el niño que llevamos guardado en el
pecho. No nos avergoncemos por su causa. No debemos dejar que tenga miedo
por estar solo o porque casi nunca lo escuchamos.
Vamos a permitir que tome un poco las riendas de nuestra existencia. Este
niño sabe bien que cada día es diferente del anterior.
Vamos a hacer que se sienta nuevamente querido. Vamos a agradarlo, aunque
eso signifique actuar de maneras algo insólitas
para nosotros mismos,
aunque los demás consideren que estamos haciendo tonterías.
Recuerden que la sabiduría de los hombres Dios la ve como locura. Si
escuchamos al niño que tenemos en el alma, nuestra mirada volverá a
brillar. Si no perdemos el contacto con este niño, no perderemos el
contacto con la vida.
Vivamos todos los instantes mágicos, no solo lo
que resta del 2009, sino
todos los momentos que DIOS nos da.
Amor (Alma Gemela)
Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en el
medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas
se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierden
completamente su importancia y sólo existe aquel momento y aquella
increíble seguridad de que todas las cosas debajo del sol fueron escritas
por la misma mano.
La mano que despierta el amor y que hizo un alma gemela para cada persona
que trabaja, descansa y busca tesoros debajo del Sol. Porque sin esto, no
tendrían ningún sentido los sueños para la raza humana
TESSY HERNANDEZ
John denver - Rhymes and reasons